
Ya han pasado tres semanas desde la última vez que me mire en el espejo, no me entusiasma la idea de hacerlo de nuevo, pero entre estas cuatro paredes es el único desafio que me queda, ya intenté subirme a los tejados por los ventanales del ático, fue divertido mientras duro, Melissa apareció a los tres segundos de yo haber asomado mi cabeza por la ventana, ahí culminó mi gran aventura. También intenté escabullirme por una portezuela de la parte posterior de la casa, pero para mi desgracia, tropecé con un cacharro mientras pasaba y me descubrió el jardinero, el cual no dudó ni un segundo en delatarme. Como castigo a mis "fechorías", denominadas así por mi propio padre, debía de recibir cuatro horas de clases de poesía diarias, con mi queridísima Melissa. lo único que me queda es desafiarme a mí misma y detenerme frente al espejo una vez más, ya no debería lucir como un trapo, poco a poco he ido recuperando mi vitalidad, mi gracia y mi fuerza, espero lucir al menos la mitad de como lucía antes. Todavía me cuesta creer cuanto me quejaba de mi aspecto, me despreciaba, me decía a mi misma que no era hermosa, mi aspecto era seguramente la causa de que Tim me hubiera abandonado; y pensar que ahora anhelo lucir como antes, hermosa y... no como un espanto!
Mañana será el día, cuando me levante me detendré frente a ese cristal y espero acabar con ese fantasma de una vez por todas. Si no lo hago Melissa va acabar con mi cordura recitando poesía clásica, que más detestable que escuchar a esa idiota declamando palabras de amor y alegría, definitivamente no puede existir algo más despreciable que ello.

No hay comentarios:
Publicar un comentario