viernes, 18 de diciembre de 2009

A cuenta gotas se desvanece...


Y quién lo diría, ya solo me queda una semana ¡7 días! esta noche espero poder dormir, he pasado las últimas semanas ansiosa, enérgica, entusiasmada, demasiado entusiasmada, ese entusiasmo hace que me sea difícil conciliar el sueño, me la he pasado corriendo de un lado a otro de la casa haciendo cuanto quehacer me dejan realizar para gastar energía y así irme la cama lo más agotada posible. La casa , por otra parte,últimamente ha estado mucho más tranquila los ánimos se han caldeado, ya nadie piensa que estoy loca, supongo que les alegra mi alegría, pero hay algo que dentro de todo... no lo sé, rompe el esquema, Melissa se comporta diferente, me evita como si me temiera o algo así, parece preocupada, pero bueno en fin que más da por mí puede irse cuando quiera.Pero mi padre también actúa algo diferente ¿Por qué no pueden ser como los demás simplemente ser felices por mí y conmigo? Me ponen nerviosa de vez en cuando, pero bueno al menos no se interponen en mi felicidad, no creo que nada pueda hacerlo realmente. Hoy simplemente me iré a dormir con la añoranza del mañana.

jueves, 13 de agosto de 2009

Deshojando el calendario.


Ayer, tan sólo ayer, parece que ya hubieran pasado siglos, dentro de esta casa el tiempo pasa tan lento, todo parece eterno aquí, pero es cierto han pasado solo un poco más de 24 horas desde que vi mi reflejo una vez más. Se me acabaron las aventuras, pero bueno al menos mi estado anímico a aumentado, mi impresión de que me había fortalecido no estaba nada errada, a decir verdad mi aspecto rompió con mis espectativas, para mi gran asombro me veo bastante saludable, mis labios recuperaron su color y mis mejillas también aunque no están tan rosadas debido a que ya llevo un buen tiempo sin tomar sol, pero a pesar de esto mi piel cobró un aspecto terso y un poco irreal, se asemeja más a la porcelana que a la piel, mi cabello se ve aún más fuerte y sedoso que antes, mis rizos recuperaron su volumen, mis ojos ya no están vacíos, por el contrario centellean con una chispa diferente a la de antes, como a la espera de algo. Pues en resumen podría decir sin ninguna duda que parezco una muñeca, sí, una muñeca, una que ha estado mucho tiempo guardada, pero hermosa al fin, a la cual el pasar de el tiempo solo le ha aumentado su belleza. Definitivamente esto ha sido motivo suficiente para levantarme esta mañana y verme en el espejo complacida por mi aspecto.



Estoy entusiasmada no puedo negarlo, escuchar a Melissa por cuatro horas seguidas ya no es tan tortuoso, es más hoy me pareció hasta agradable escucharle, ¿Cómo negarse a escuchar esos versos que irradian alegría y jovialidad? que es justo como me siento ahora. Me quedan cuatro semanas y cinco días de condena pero al menos ahora albergo una nueva esperanza, salir, respirar, ver las flores sentir el sol directamente sobre mi piel, eso solo podría hacerme más hermosa, sería una nueva y mejorada yo, es más comienzo a creer que unos días tomando aire fresco podrían llevarme a ser aún más radiante y avasallante que la misma Melissa, podría llegar a ser tan suave y perfecta como ella y sin ningún esfuerzo superarle, solo el sol y el aire puro de los jardines, eso sería más que suficiente, si ahora me atrevo a decir que me acerco bastante a su belleza angelical, dentro de cinco semanas no me quedará ningún obstáculo para superarla. Anhelo inmensamente que llegue ese día... Ese día seré feliz, finalmente feliz...

lunes, 10 de agosto de 2009

Contando sueños...


Ya han pasado tres semanas desde la última vez que me mire en el espejo, no me entusiasma la idea de hacerlo de nuevo, pero entre estas cuatro paredes es el único desafio que me queda, ya intenté subirme a los tejados por los ventanales del ático, fue divertido mientras duro, Melissa apareció a los tres segundos de yo haber asomado mi cabeza por la ventana, ahí culminó mi gran aventura. También intenté escabullirme por una portezuela de la parte posterior de la casa, pero para mi desgracia, tropecé con un cacharro mientras pasaba y me descubrió el jardinero, el cual no dudó ni un segundo en delatarme. Como castigo a mis "fechorías", denominadas así por mi propio padre, debía de recibir cuatro horas de clases de poesía diarias, con mi queridísima Melissa. lo único que me queda es desafiarme a mí misma y detenerme frente al espejo una vez más, ya no debería lucir como un trapo, poco a poco he ido recuperando mi vitalidad, mi gracia y mi fuerza, espero lucir al menos la mitad de como lucía antes. Todavía me cuesta creer cuanto me quejaba de mi aspecto, me despreciaba, me decía a mi misma que no era hermosa, mi aspecto era seguramente la causa de que Tim me hubiera abandonado; y pensar que ahora anhelo lucir como antes, hermosa y... no como un espanto!


Mañana será el día, cuando me levante me detendré frente a ese cristal y espero acabar con ese fantasma de una vez por todas. Si no lo hago Melissa va acabar con mi cordura recitando poesía clásica, que más detestable que escuchar a esa idiota declamando palabras de amor y alegría, definitivamente no puede existir algo más despreciable que ello.

sábado, 8 de agosto de 2009

Antenta al reflejo


Esa mañana fue la primera mañana que pude ponerme en pie y salir de mi alcoba, tras pasar dos meses en cama en reposo, enferma, a causa de las dos hora que había pasado sintiendo la lluvia deslizar sobre mí aquel día de primavera, no me arrepentí en ningún momento acerca de ello, ni me arrepiento en estos momentos, fue el momento más sereno de mi vida y por tanto el más feliz. Al salir el sol decidí levantarme y pude hacerlo sin dificultad alguna, esto me sorprendió ya que había pasado un par de semanas intentando reincorporarme, y ese día finalmente lo logré, debo admitir que propine un buen susto a las enfermeras, de eso no hay duda, pero al fin estaba recuperada, y eso lograba hacer pequeñeces lo demás. Continué mi camino débilmente hasta la puerta pero antes me detuve frente al espejo de mi peinadora, me impactó lo que devolvía el reflejo, me senté frente a él y me observé, porque debía de ser yo, no había duda alguna pues no se hallaba nadie más que yo en la habitación y también debido al hecho, de que aquel esperpento llevaba las mismas ropas que yo, me dolía contemplarle, es decir, contemplarme, pero muy a mi pesar decidí hacerlo, más vale que no lo hubiera hecho, mis ojos que alguna vez fueron oscuros pero radiantes y vivaces a su vez, ahora estaban exhausto, vacíos, eran opacos y carentes de vida; Mi piel se veía frágil y probablemente lo era, mis labios veíanse desdibujados, eran sólo un leve relieve en mi rostro. Todo rastro de color había desaparecido de ellos, también había huido el rubor de mis mejillas, no parecía un ser viviente y mucho menos una joven en la flor de la vida, y eso era lo que era yo, una joven de tan solo 17 años, pero ahora mi aspecto era el de una momia de 100 años o más. Para mi sorpresa pude notar, que a su vez, los bucles de mi brillante y sedosa cabellera se hallaban decaídos hasta el punto de formar unas casi imperceptibles ondas en mi ahora áspero y desaliñado cabello.



Una vez más me hallaba hundida en mis penas, ¿No era ya suficiente con haber soportado su abandono? Me habían prohibido salir de la casa, añadido a ello debía pasar la mayor parte de mis días encerrada allí bajo la custodia de Melissa... Sin lugar a dudas me esperaban tiempos muy duros. Mi padre me había prometido que en un par de meses me dejaría salir de casa. Claro, en dos meses saldría de nuevo a respirar aire fresco, siempre y cuando.... no enloqueciera primero...

viernes, 7 de agosto de 2009

Empapada en su llanto

Me embargó la furia y la nostalgia, una vez más, me sentí frustrada, devastada, sólo pensaba en mi dolor, pensaba en él una y otra vez, mi mente estaba abrumada, me nublaban mis pensamientos, mi cabeza iba a estallar, estaba segura, me desesperé mucho más y comencé a llorar estruendosamente, mis propios quejidos me atormentaban aumentando mi dolor, acercándome al colapso pero poco después, un par de segundos quizás, de haber comenzado a derramar lágrimas mis ojos, no hubo tal colapsó en su lugar comenzó a caer la lluvia cuantiosa que llevaba cargándose unos días sobre las colinas en las grises nubes, el diluvio cayó sin piedad sobre mí, pero no me golpeaba, no sentía dolor, siquiera el frío de la ventisca que arremetía a su vez contra mí frágil cuerpo y de un segundo a otro...yo, yo ya no estaba pensando, me hallaba entonces simplemente sintiendo la lluvia corriendo sobre mi piel, aunque llorando aún por él, pero el dolor y sus recuerdos ya no estaban en mis pensamientos, porque yo no estaba pensando.

De repente, del interior de esa antigua casa de la que yo había salido a tomar aire fresco, ese lugar causa de mi sufrimiento, el hogar de mi desgracia, de esta siniestra morada, de allí salió ella y me dijo: -¡Por favor ven dentro querida, parece una tormenta, te congelarás allí fuera, venga Señorita Ginevra!- Dijo esto con su suave, juvenil y dulce voz, sonaba casi como un ángel y ella a su vez se veía como uno, como de costumbre...

Mi odio por ella podría haber aumentado enormemente en ese instante, ¿Cómo era posible que bajo aquella ruidosa tempestad su voz siguiera sonando con ese adorable sonido? ese sonido que yo tanto odiaba, que me había hundido aún más en mi pena tantas veces, pero no podía sentir tal cosa, ni pude reflexionar sobre ello hasta ahora, ya que en aquel instante yo no estaba pensando. Las voces de mi mente yacían dormidas, arrulladas por mis sentimientos que se ahogaban entre las gotas de lluvia. Así mi cuerpo le respondió, pero no mi mente, y con una no tan suave voz, porque mi voz en aquellos tiempos sonaba casi como el suspiro de un fantasma debido a la decaída de mi espíritu, le dije:
-No te preocupes Melissa, es sólo el cielo, el hermoso y comprensivo cielo... Él no me hará daño, yo lo sé... Él sólo está llorando conmigo...